
La muerte del tejido, o necrosis, es una complicación que genera temor cuando se menciona, pero es importante contextualizarla. En cirugía plástica y manejo de heridas, la necrosis ocurre en un porcentaje bajo de los casos, generalmente entre 1 % y 5 %, dependiendo del tipo de cirugía, la zona intervenida y los factores de riesgo del paciente. En procedimientos bien indicados y con un adecuado control postoperatorio, este porcentaje puede ser incluso menor.
Por lo tanto, no se trata de una complicación habitual, ni mucho menos inevitable. En la práctica clínica —como la que desarrollan cirujanos con experiencia como Elmer Terrazas— la clave está en la prevención, la detección temprana y el manejo oportuno cuando aparece.
La necrosis ocurre cuando las células de un tejido mueren de forma irreversible debido a una alteración en su irrigación, oxigenación o por infección. En una herida quirúrgica, esto puede manifestarse como:
El tejido necrosado no puede recuperarse por sí solo y requiere intervención médica.
Las causas más frecuentes incluyen:
Por esta razón, una evaluación preoperatoria completa como la que se realiza en prácticas quirúrgicas similares a las de Elmer Terrazas, es fundamental para identificar y reducir riesgos.
Ante la sospecha de necrosis, no se debe esperar. El manejo adecuado incluye:
Determinar la extensión y profundidad del tejido comprometido.
El desbridamiento permite eliminar tejido no viable y favorecer la cicatrización del tejido sano.
Uso de antibióticos y curaciones especializadas si existe compromiso infeccioso.
Según el caso, puede incluir:
El objetivo es limitar el daño y favorecer una cicatrización adecuada.
La mayoría de los casos pueden prevenirse con medidas adecuadas, como:
En enfoques clínicos como el de Elmer Terrazas, el seguimiento postoperatorio es una parte esencial del tratamiento, no un complemento.
Cuando ocurre necrosis, el rol del cirujano es actuar con responsabilidad:
La presencia de necrosis no define por sí sola la calidad de una cirugía, pero la forma en que se maneja sí define la calidad del acto médico.
La muerte del tejido es una complicación poco frecuente, pero real. Entender su probabilidad, reconocer sus signos y actuar a tiempo permite evitar consecuencias mayores.
Más allá de nombres propios como Elmer Terrazas, lo verdaderamente importante es saber que una herida necrosada siempre requiere atención médica especializada, y que un manejo oportuno marca la diferencia entre una evolución favorable y una complicación mayor.