El Blog de Elmer Terrazas

La muerte del tejido: qué ocurre cuando una herida se necrosa y cómo se debe actuar

La muerte del tejido, o necrosis, es una complicación que genera temor cuando se menciona, pero es importante contextualizarla. En cirugía plástica y manejo de heridas, la necrosis ocurre en un porcentaje bajo de los casos, generalmente entre 1 % y 5 %, dependiendo del tipo de cirugía, la zona intervenida y los factores de riesgo del paciente. En procedimientos bien indicados y con un adecuado control postoperatorio, este porcentaje puede ser incluso menor.

Por lo tanto, no se trata de una complicación habitual, ni mucho menos inevitable. En la práctica clínica —como la que desarrollan cirujanos con experiencia como Elmer Terrazas— la clave está en la prevención, la detección temprana y el manejo oportuno cuando aparece.


¿Qué es la necrosis o muerte del tejido?

La necrosis ocurre cuando las células de un tejido mueren de forma irreversible debido a una alteración en su irrigación, oxigenación o por infección. En una herida quirúrgica, esto puede manifestarse como:

  • Cambios de coloración (violáceo, grisáceo o negro)
  • Endurecimiento o pérdida de vitalidad del tejido
  • Disminución o ausencia de sensibilidad
  • Secreción, mal olor o retraso evidente en la cicatrización

El tejido necrosado no puede recuperarse por sí solo y requiere intervención médica.


¿Por qué puede necrosarse una herida?

Las causas más frecuentes incluyen:

  • Disminución del flujo sanguíneo en la zona
  • Tensión excesiva sobre la herida quirúrgica
  • Infecciones no tratadas precozmente
  • Tabaquismo activo
  • Diabetes u otras enfermedades vasculares
  • Cirugías previas que alteran la irrigación del tejido

Por esta razón, una evaluación preoperatoria completa como la que se realiza en prácticas quirúrgicas similares a las de Elmer Terrazas, es fundamental para identificar y reducir riesgos.


¿Qué hacer cuando una herida presenta muerte del tejido?

Ante la sospecha de necrosis, no se debe esperar. El manejo adecuado incluye:

1. Evaluación médica inmediata

Determinar la extensión y profundidad del tejido comprometido.

2. Retiro del tejido necrosado

El desbridamiento permite eliminar tejido no viable y favorecer la cicatrización del tejido sano.

3. Control de infección

Uso de antibióticos y curaciones especializadas si existe compromiso infeccioso.

4. Manejo avanzado de la herida

Según el caso, puede incluir:

  • Curaciones avanzadas
  • Terapias de presión negativa
  • Tratamientos tópicos específicos
  • Correcciones quirúrgicas en etapas posteriores

El objetivo es limitar el daño y favorecer una cicatrización adecuada.


Prevención: la principal herramienta contra la necrosis

La mayoría de los casos pueden prevenirse con medidas adecuadas, como:

  • Suspender el tabaco antes y después de la cirugía
  • Controlar enfermedades crónicas
  • Evitar tensión excesiva en la herida
  • Cumplir estrictamente las indicaciones postoperatorias
  • Asistir a todos los controles médicos

En enfoques clínicos como el de Elmer Terrazas, el seguimiento postoperatorio es una parte esencial del tratamiento, no un complemento.


El rol del cirujano frente a la muerte del tejido

Cuando ocurre necrosis, el rol del cirujano es actuar con responsabilidad:

  • Informar al paciente de forma clara
  • Intervenir precozmente
  • Ajustar el plan de tratamiento
  • Acompañar el proceso de recuperación

La presencia de necrosis no define por sí sola la calidad de una cirugía, pero la forma en que se maneja sí define la calidad del acto médico.


Reflexión final

La muerte del tejido es una complicación poco frecuente, pero real. Entender su probabilidad, reconocer sus signos y actuar a tiempo permite evitar consecuencias mayores.

Más allá de nombres propios como Elmer Terrazas, lo verdaderamente importante es saber que una herida necrosada siempre requiere atención médica especializada, y que un manejo oportuno marca la diferencia entre una evolución favorable y una complicación mayor.